Restaurante Eneko

El restaurante Eneko lo encontrarás a los pies del aclamado restaurante Azurmendi, ambos capitaneados por el chef Eneko Atxa y situados en un lugar privilegiado, en lo alta de una colina con un paisaje típicamente del norte de España. Sólo les separan unas escaleras y un viñedo.

La propuesta culinaria tiene como punto de partida la cocina tradicional vasca a través de la cual Eneko vuelve a sus orígenes ofreciendo un menú degustación lleno de sabor, técnica y tradición.

El restaurante Eneko actualmente tiene «hermanos» en Londres y Tokyo

SITUACIÓN

Barrio Legina s/n – 48195 Larrabetzu (Bilbao)

HORARIO

Martes a Viernes y Domingos de 13:00h a 15.30h
Sábados todo el día de 13:00h a 15.30h y 21:00h a 22:30h
Lunes Cerrado

CONTACTO

Teléfono: 94 455 88 66
Web: eneko.restaurant

EXPERIENCIA  [Agosto del 2019]
Como filosofía de vida, no puedo irme de vacaciones sin reservar previamente mesa en algún restaurante que me apetezca probar como parte esencial y casi obligatoria del viaje.

La ruta gastronómica ha sido por el Norte de España, que siempre es agradable volver a visitar, y aproveché unos días de descanso en una casa rural, cerca de Bilbao,  para visitar el Restaurante Eneko (con una estrella michelín). La reserva la hice a través de la página web indicando mi intolerancia a la proteína de la leche de vaca.

El edificio donde se encuentra el restaurante me recuerda a un típico caserío vasco con un diseño interior basado en la madera y el minimalismo (sólo hay que ver la entrada).

No tendrás problemas para elegir qué comer, ya que sólo hay un menú degustación de 77€ (bebida no incluida) llamado Sutan «de vuelta al origen» y con opción extra de algún plato más si lo deseas.

Para empezar, tres entrantes: Guisante seco, Limón grass y Brioche de zancarrón, todos ellos servidos a la vez al ser pequeños bocados que te sorprenderán. Yo me quedo con el brioche si tengo que elegir uno de ellos, aunque mi acompañante se decantaría por el Limón Grass sin dudarlo.

A continuación, una ostra a la brasa, ceniza de aceituna y aire de mantequilla tostada que me encantó. En mi caso, no llevaba el aire de mantequilla por culpa de la intolerancia pero que al igual que hicieron con el resto de platos, lo sustituyeron por otro ingrediente igual de rico. La presentación del plato, que no desvelaré, me gustó mucho!

El bogavante asado, aceite de hierbas y aroma al sarmiento también fue un gran acierto. Un plato que es 100% producto con detalles de sabor en forma de puntos de color.

Seguimos con el plato que más me sorprendió por su textura, la yema de huevo de caserío sobre estofado de trigo y jugo de pimientos asados al carbón.

Como platos principales, la merluza en tempura y el solomillo, pesto y gnoquis de carranzana. El pescado estaba en su punto perfecto de cocción pero fue el plato más «normal» del menú aunque eso no significa que no estuviera bueno. La carne más de lo mismo.

Llegamos a la parte más dulce del menú, los postres. Llega el único momento del menú donde tienes que elegir: o bien los frutos rojos y queso de Etxano o la torrija a la brasa y helado de leche de caserío. Yo tuve que comer si o si los frutos rojos pero mi compañera de viaje pidió la torrija y acertó de pleno! Sin duda, la mejor elección, ya que la torrija y el helado estaban espectaculares (probé un poquito de cada, no podía resistirme).

Y  para acabar, los «petit fours» que tanto se han puesto de moda en este tipo de restaurantes. Como podrás ver en las fotos más abajo, tuvimos dos diferentes 🙂

Como anécdota, el agua no te lo cobran ya que no es agua embotellada, aunque si la prefieres puedes pedirla.

LO QUE NO TE DEBES PERDER
«Ostra a la brasa, ceniza de aceituna y aire de mantequilla tostada«

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